
Cuando una persona fallece, sus bienes, pero también sus deudas -si las tiene-, pasan a formar parte de su herencia, que habrá que repartirse entre los herederos que señale su testamento y, a falta de este, lo que indique la ley.

El beneficiario del seguro de vida será aquella persona o personas que hayan sido designadas por el asegurado y que recibirán el pago de la prestación acordada en la póliza, en caso de fallecimiento de este.
El objetivo de los seguros de vida es asegurar un capital determinado para cubrir situaciones inesperadas futuras, y garantizar la tranquilidad económica de la persona asegurada y de sus familiares. Se trata de que, llegado el momento, tus familiares y allegados no tengan problemas financieros inesperados, como gastos extraordinarios o préstamos hipotecarios que deban pagar, porque será la aseguradora quien se haga cargo de la cobertura de estos riesgos.
Los seguros de vida no solo actúan ante un fallecimiento, sino también ante accidentes graves o enfermedades que podrían derivar en una incapacidad por parte del asegurado para seguir con su vida laboral y personal con normalidad.
Y en caso de fallecimiento del asegurado, estas pólizas contemplan la figura del beneficiario del seguro de vida. Pero ¿quién puede cobrar el seguro de vida? ¿Quién puede ser el beneficiario de este tipo de seguros? A esta pregunta debe responder el tomador de la póliza, porque será la persona que designe al o a los beneficiarios de su seguro.
Cualquier persona puede tener la condición de beneficiario de un seguro de vida, independientemente de que tenga o no una relación de parentesco con el asegurado. Además, el asegurado podrá modificar su decisión cuantas veces quiera, durante el tiempo en el que esté vigente el acuerdo con la aseguradora. Para hacerlo debe
Los beneficiarios del seguro de vida pueden ser designados por el asegurado de forma expresa (con nombres y apellidos), o genérica (cuando el asegurado solo indica el parentesco de los beneficiarios, esto es, designando a cónyuge, hijos, sobrinos…). Es importante tener en cuenta que el beneficiario debe saber que existe esta póliza y conocer los datos relacionados con ella para poder informar a la compañía en caso de que se produzca un siniestro.
Si no designas a los beneficiarios de tu póliza ni de forma genérica ni de forma expresa, se aplicará el llamado orden de prelación que se ha establecido en la póliza y que habrás firmado al contratar el seguro. Según este orden, el beneficiario en primer lugar será el cónyuge superviviente (la persona que sea cónyuge de la persona asegurada en el momento de su fallecimiento, no cuando se firmó la póliza). Si este faltase, los beneficiarios serán los hijos supervivientes del asegurado por partes iguales. En caso de no haber hijos, los beneficiarios serán los padres del asegurado (a partes iguales o el superviviente por la totalidad). Si no se cumple ninguno de estos casos, los herederos legales del fallecido serán los beneficiarios del seguro de vida.
A la hora de ser beneficiario de un seguro de vida, no es lo mismo ser cónyuge o pareja de hecho. Estas dos figuras siguen sin ser equiparables a todos los efectos, por lo que si quieres que sea tu pareja quien cobre el seguro de vida, tendrás que designarla expresamente, esto es, con nombre y apellidos. Porque en caso de que utilices la denominación genérica de “mi pareja de hecho”, la aseguradora podría no indemnizarla y los tribunales podrían apoyar esta decisión.
Además, en estos casos no bastará con indicarlo en el testamento, tendrás que indicarlo expresamente en la póliza o, a posteriori, enviando una comunicación por escrito a la aseguradora.
Si vas a contratar una póliza de este tipo, ahora que ya sabes quién puede cobrar un seguro de vida, recuerda revisar las prestaciones que te ofrece. Si no te convence, siempre podrás recurrir a un comparador de seguros de vida para obtener otro seguro de vida más barato y con las prestaciones que necesitas. Utilizar un comparador de pólizas de vida siempre es una buena opción para conocer los mejores seguros y las mejores aseguradoras del mercado, y poder optar por el que mejor se adapte a ti y a los tuyos.

Cuando una persona fallece, sus bienes, pero también sus deudas -si las tiene-, pasan a formar parte de su herencia, que habrá que repartirse entre los herederos que señale su testamento y, a falta de este, lo que indique la ley.

Seguro de vida y seguro de decesos, ambos cubren el fallecimiento del asegurado, parecen lo mismo pero no lo son. Te contamos las diferencias.

El seguro de estudios o seguro estudiantil es un tipo de seguro de vida, concebido para garantizar la continuidad de los estudios del beneficiario. En este caso, el asegurado es la persona que se encarga económicamente del pago de los estudios y el beneficiario es el estudiante.

Cada día más familias quieren vivir tranquilas y seguras ante cualquier posible incidente. Por ello, te contamos cuál es la edad mínima a la que se puede contratar un seguro de vida.